CAPÍTULO 1
HISTORIA DE LA SÁBANA SANTA Y DEL SUDARIO DE OVIEDO
Los consuelos de Dios en el siglo XX
Dice el Concilio Vaticano II: “La Iglesia va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que El venga (cf. 1 Cor., 11,26)”. (1)
Tampoco le han faltado, a la Iglesia, los consuelos de Dios. Uno de ellos es la Sábana Santa, y otro el Sudario de Oviedo. Hasta los albores del siglo XX, eran dos modestos paños que, según la tradición, habían estado en contacto con Jesucristo en la hora de su muerte. Tenían muchos devotos. No faltaban tampoco las risitas incrédulas, ni las risotadas sarcásticas de quienes pensaban que se trataba de idolatría, superstición y atraso. Pero al aplicarle la tecnología moderna, ha habido tales sorpresas, que las risas (benévolas y sarcásticas) terminaron en seco en 1902. Al llegar al fin del siglo XX, la Sábana Santa había sido el objeto arqueológico más estudiado de todos los tiempos. “A veces, el encuentro de Dios con el hombre tiene también la apariencia de la casualidad. Pero nada es "casual" por parte de Dios”.(2)
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Enterramiento de Jesús según costumbre judía del siglo I.
Si se examina con detalle, la información que nos proporciona la Sábana nos puede llenar de asombro. También se la llama “Síndone”, que en griego quiere decir ”pieza de tela que puede ser usada como lienzo fúnebre”. Por ello a los estudiosos e investigadores de la Sábana Santa se les llama sindonólogos.
Según la tradición, esta sábana es, como hemos dicho, el lienzo fúnebre de Cristo. ¿Hay razones para tal creencia? La gran pregunta no es ¿qué es el lienzo?, sino, ¿de quién es la imagen y cómo se plasmó? Provisionalmente podríamos llamar al personaje del que proceden las imágenes, el ”Hombre de la Síndone”.
La Santa Sede, propietaria actual de La Sábana Santa, ha permitido todo tipo de investigaciones científicas. Los resultados cada vez son más impresionantes (el negativo es casi un positivo, es como un reportaje gráfico de la Pasión y tal vez de la Resurrección de Cristo, tiene tridimensionalidad, tiene muchos granos de polen que permiten rastrear dónde ha estado...). Actualmente, muchos, cristianos y no cristianos, creen que, en efecto, se trata de la sábana fúnebre de Jesús de Nazaret, basándose en razones intrínsecas a la misma Sábana Santa.
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Historia de la Sábana Santa
San Mateo señala sobre la sepultura de Jesús el viernes por la tarde : “Llegada la tarde, vino un hombre rico de Arimatea, de nombre José, discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato entonces ordenó que le fuese entregado. El, tomando el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro, del todo nuevo, que había sido excavado en la peña, y corriendo una piedra grande a la puerta del sepulcro, se fue.” (4)
Cristo resucitó en Jerusalén. San Juan dice: " ...llegó Simón Pedro; entró en el sepulcro y vio los lienzos extendidos, y el sudario que había estado sobre su cabeza, no extendido con los lienzos, sino enrollado aparte. Entonces entró también el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro, y vió y creyó.” (5)
Pedro y Juan vieron "los lienzos y el sudario” y esto fue la primera evidencia de la verdad central de la salvación y de la historia: ¡Cristo ha resucitado!.
Es decir, cuando llegó Juan al sepulcro, el domingo temprano después de la Resurrección, la Sábana Santa estaba allí, como “los lienzos”; y también estaba allí el sudario. Más adelante todo habría desaparecido, puesto a buen recaudo por algún fiel piadoso. Lo más probable es que algunos fieles hayan tomado la Sábana y el Sudario con inmenso amor para mostrárselos a los demás como la primera prueba de la resurrección. Desde entonces es lógico que se guardasen como las mayores reliquias de la cristiandad.
