martes, enero 04, 2011

J.R.R TOLKIEN

A CONTINUACIÓN ALGUNOS ARTÍCULOS PUBLICADOS EN EL DOMINICAL DE EL COMERCIO EN TORNO A LA OBRA Y FIGURA DE JRR TOLKIEN.

TOLKIEN Y SU UNIVERSO

El inicio. Recuerdos y fantasía se mezclan en “El señor de los anillos”, cuyo origen remoto fueron los idiomas que inventaba un niño huérfano para recordar a su madre.

Por: Camilo Torres

El Dominical, Domingo 2 de Enero del 2011
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El personaje más importante en la vida de Ronald (así lo llamaban en casa) fue, sin duda, su madre, Mabel Suffield. De ella recibió sus primeras clases de latín y la revelación de las lenguas extranjeras; el catolicismo, que fue fundamento de su obra; y la devoción por la botánica y la vida campestre, que lo llevó a abominar de la tecnología. Cuando ella murió en 1904, a los 34 años, el futuro escritor tenía 12 y ya hacía mucho que había muerto también su padre. Desde entonces la idealizó en una dimensión religiosa. La consideraba una “mártir”, pues haberse convertido al catolicismo hizo que su familia protestante la repudiara y quedara en la pobreza. Más tarde, en una carta a un amigo sacerdote, Tolkien confesará que la figura de Galadriel está inspirada en la Virgen María.

Mabel Tolkien



Edith Bratt


Ese tipo de fijación suele avenirse con devociones parecidas en el plano amoroso. Cuando Ronald conoció a Edith Bratt, él tenía 16 años y ella 19. Del deslumbramiento que vivieron ambos surgió la historia de Beren y Lúthien, que figura en “El Silmarillion”. Como su apoderado le prohibió verla, él esperó a cumplir los veintiún años para pedirle matrimonio. Protestante, ella fue presionada por su joven novio a cambiar de confesión y, al igual que Mabel, sufrió el ostracismo de su familia.


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Tolkien y Lewis

Sí sería un abuso de interpretación, en cambio, sospechar una atracción gay entre el autor de “El señor de los anillos” y el de “Las crónicas de Narnia”. C.S. Lewis se ganó el respeto de Tolkien, ambos profesores de Oxford, por su talento literario, y mereció su cariño cuando se hizo cristiano, y su desilusión cuando eligió el protestantismo. Nada en su amistad alienta las lecturas inquisitoriales de algunos.


Otro tema de discusión que impacientaba a Tolkien es la interpretación de su novela como alegoría de la Segunda Guerra Mundial. Tuvo que escribir un prólogo donde recordaba a su público que antes hubo una primera y que a él le tocó vivir esa experiencia atroz en campos de batalla, donde casi todos sus amigos, salvo uno, fueron exterminados.

Ecologista

Resulta irónico que un novelista conservador y anticomunista haya tenido su público más ferviente entre los muchachos rebeldes de los sesenta y setenta. “Dust in the Wind”, la canción del grupo Kansas, quizá tomó su título de la descripción de la ruina de Mordor, donde aparecen esas palabras, y los hippies se sintieron identificados con el fuerte aliento ecologista que atraviesa la epopeya y hace del mundo vegetal, no un simple escenario, sino un participante activo. Esto nos puede llevar a responder, parcialmente, la pregunta sobre qué habría dicho el novelista del filme de Jackson. A Tolkien la tecnología le daba náuseas. Uno de sus peores recuerdos era la destrucción de unos árboles del pueblo donde vivía por obra de maquinaria industrial. En vez de auto usaba bicicleta.




Sus lectores recordarán la lentitud con que se desarrolla la historia, sobre todo en el primer volumen, y el asombroso detalle en la descripción de la naturaleza, la cual parece imponer un ritmo lento al relato. Compárese ese ritmo narrativo con la velocidad y los efectos especiales de la cinta y se tendrá una idea de las diferencias estéticas. Como vimos al inicio, la observación de las plantas fue una de las herencias de Mabel. Otra fue el estudio de lenguas muertas. En la orfandad, el niño Ronald se refugia en la fantasía lingüística y llega a inventar dos idiomas; su deseo de imaginar la historia de esas lenguas, su evolución y variedad es el origen de la historia de la Tierra Media. Tolkien fue un artista, como lo prueba su amor por el lenguaje, y por eso, por defender la poesía, tuvo feos desencuentros con los académicos de Oxford, pésimos lectores de las epopeyas medievales. De allí la importancia del ensayo “Los monstruos y sus críticos”, donde el escritor enseña a leer poemas épicos y justifica a sus pobres monstruos, a quienes los profesores ignorantes acusaban de “infantiles”. No extraña, pues, que la academia lo haya querido desaparecer: la “Historia de la Literatura Universal” de Oveja Negra dedica dos capítulos a las letras inglesas del siglo XX, en ninguno de ellos figura el nombre de John Ronald Reuel Tolkien.



LOS ANILLOS DEL SEÑOR JACKSON

De la letra a la imagen.

Entre el 2001 y el 2003, se estrenaron las tres películas dirigidas por Peter Jackson basadas en la trilogía clásica de Tolkien. Gracias a esta saga cinematográfica, la obra de aquella Tierra Media imaginada por el escritor británico de origen sudafricano obtuvo una popularidad aún mayor.


Por: José Carlos Cabrejo*
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El Dominical, domingo 2 de Enero del 2011
 
Blubberhead. La historia sobre una ciudad medieval alborotada por gnomos, enanos y dragones Esa es la película que allá por los noventa, el cineasta neozelandés Peter Jackson soñaba realizar. Quién sabe si algún día lo logrará. Tal vez sea un proyecto que ya ni le importe. Ni a él ni a nadie. Sobre todo porque, a cambio, le dieron la oportunidad de dirigir, entre los años 1999 y 2000, la adaptación de un mundo muy similar pero universalmente reconocido: la trilogía clásica de J.R. Tolkien.


La saga de Jackson, conformada por “La comunidad del anillo”, “Las dos torres” y “El retorno del rey”, ha recaudado aproximadamente 3.000 millones de dólares alrededor del mundo. Las tres cintas se ubican en el top 20 de las películas más taquilleras de la historia. Asimismo, obtuvieron 17 Oscars, de los cuales 11 fueron ganados por la tercera parte de la saga, lo que la convierte, junto con “Ben-Hur” y “Titanic”, en el filme que más premios de la Academia ha obtenido hasta la fecha.

Fórmula mágica

Cierto. La exitosa fórmula de la trilogía de Jackson es la misma que tuvo la saga original de “La guerra de las galaxias” de George Lucas entre los años setenta y los ochenta: explotar al máximo los avances tecnológicos en cuanto a efectos especiales para contar una historia tejida con esos valores míticos y ancestrales que encandilan al ser humano por siglos. Al igual que La Biblia y relatos orales de larga data, “La guerra de las galaxias” y “El señor de los anillos” muestran la oposición de mundos de luz y sombra, la lucha entre el bien y el mal, la tentación del poder, seres dispuestos a sacrificar la vida por su prójimo.


De cualquier forma, la saga muestra otra dimensión del talento de Jackson, ya reconocido en cintas de humor delirante y escatológico como “Braindead” (1992), en esa cruda película de adolescentes que deambulan entre la fantasía y el crimen llamada “Criaturas celestiales” (1994) o en un filme posterior y entrañable como “King Kong” (2005).



Caballeros y orcos

La saga del neozelandés plasma fabulosas secuencia de batalla, con encuadres abiertos, de agitación aérea, que descienden con temblor hacia la confrontación de caballeros y orcos, delineándola con una mirada visceral, apocalíptica, de estruendo. Además, la saga cinematográfica representa imágenes nocturnas de bosques y pantanos con una rara belleza. Son imágenes de una tenebrosa exuberancia, que brotan como una visión poética, lúgubre y encantada, inquietante y surreal. Los personajes pueden ser maniqueos, pero están diseñados, a través de sus diálogos, sus gestos, su andar, con un carisma romántico. De toda esa galería de héroes y villanos que recorre la saga, el Gollum, esa criatura enjuta, de complexión casi cadavérica, de testa exagerada, de ojos pérfidos y a la vez miedosos, que aparentan sumisión pero respiran codicia, se convirtió en uno de los personajes cinematográficos más populares de la década que acaba de pasar.




Más allá de uno u otro defecto, como la dilatación excesiva de algunas secuencias (como por ejemplo el epílogo de “El retorno del rey”), la saga cinematográfica de “El señor de los anillos” es una muestra de que el cine taquillero y de gran presupuesto no necesariamente se divorcia de una sensibilidad auténtica y personal.


El Hobbit al cine

El estreno de la primera parte de la versión cinematográfica de “El hobbit”, proyecto que se encuentra todavía en etapa de pre-producción, está programado para diciembre del 2012. Guillermo del Toro, quien dirigiera “El laberinto del Fauno”, participó con Jackson en la realización del guión de dicha adaptación e iba a ser además el realizador. Por razones de tiempo, el cineasta mexicano no podrá dirigir la película, razón por la cual el cargo de director será tomado por el propio Jackson, quien además funge de productor ejecutivo. Cate Blanchett, Ian McKellen y Andy Serkis (quien interpretara al Gollum) están confirmados en el reparto.


[*] Catedrático de la Universidad de Lima.


WAGNER Y LA TIERRA MEDIA

El anillo del nibelungo. Esta tetralogía operática compuesta por el genial músico alemán Richard Wagner alimentó la imaginación de J.R.R. Tolkien.


El Dominical, domingo 2 de Enero del 2011



Cuatro óperas épicas: “El oro del Rin” (prólogo), “La Valquiria”, “Sigfrido” y “El ocaso de los dioses”, son la puesta en práctica de las teorías que Richard Wagner (1813-1883) expuso en su ensayo “Ópera y drama” (1851), donde desarrolla la idea de la corrupción de las óperas alemanas de su época. La monumental propuesta musical requirió la construcción de 12 escenarios y escenografías con bosques, montañas, caballos voladores, gigantes, animales y un dragón; y además la participación de 120 músicos y 30 cantantes para quince horas de representación. Para Wagner significaron 26 años de trabajo entre 1848 y 1874, que revolucionaron la ópera y la música. La influencia de “El anillo del nibelungo” está vigente en bandas sonoras del cine contemporáneo (“Pelotón”, quizá sea la más icónica en este sentido). El buen cine sigue retomando la idea wagneriana del leitmotiv –motivo melódico que se repite, tanto en la propia estructura cinematográfica cuanto vinculándola a cada personaje.




Wagner se inspiró en los poemas épicos germánicos y en la mitología nórdica para su más grande obra que, a decir de los conocedores, fue una de las fuentes de inspiración de Tolkien. La obra es un reto artístico y técnico y se dice que sus personajes e historia dieron luces a Tolkien para crear su propio mundo fantástico (un ejemplo: el fabuloso y maldito anillo Andvaranaut de la ópera wagnerianainspira el Anillo Único, de “El señor de los anillos”). Es sabido, además, que cuando J.R.R. Tolkien y el irlandés C.S. Lewis (creador de la heptalogía siete entregas de “Las crónicas de Narnia”) trabaron amistad en 1926, en Oxford, integraron el club “Coalbiter”, donde compartieron su interés por la poesía épica nórdica, el cual los llevó a crear una pequeña sociedad literaria llamada “Inklings”. Las referencias wagnerianas, nórdicas y católicas de Tolkien están presente en su obra literaria.

FABULADOR DE MÁGICAS GUERRAS

J.R.R. Tolkien. Escritor y soldado.

El Dominical, 2 de enero de 2011

Mientras J.R.R. Tolkien se comprometía con Edith Bratt, el archiduque Francisco Fernando de Austria era asesinado y comenzaba así la Primera Guerra Mundial. Dos años después, el autor de “El hobbit”, “Hojas de Niggel” y “El libro de los cuentos perdidos” fue enviado a Francia como soldado y en este espacio de conflictos, penas y enfermedades Tolkien aprendió el arte adverso de la guerra y la supervivencia. Fue testigo del exterminio de miles de personas pero la guerra no pudo acabar con su pasión por la escritura. En las trincheras Tolkien sobrevivió escribiendo los bocetos de lo que en el futuro sería la historia de “El Silmarillion” y los enormes tanques blindados inspirarían la fantástica arquitectura de los dragones de Melkor en la batalla de Beleriand. “Cartas de Papa Noel” tampoco escapa a la mención bélica. Aún convaleciente por la fiebre de trincheras, escribió el primer relato del “Libro de los cuentos perdidos”.





Su más grande creación “El señor de los anillos” –escrita durante la Segunda Guerra Mundial, pero inspirada en la primera– en la que conviven nuevas razas de guerreros, batallas épicas y conflictos, es la consolidación del heroísmo y sufrimiento de un soldado que supo reflejar a través de las letras la historia más fantástica de la guerra.

lunes, octubre 04, 2010

LOS PROBLEMAS DE STEPHEN HAWKING

De: TemesD´Avui.org
Por: Enric Cases


La biografía de las personas explica muchas de sus soluciones a las cuestiones más importantes. Hay tres aspectos de la vida de Hawking a tener en cuenta: la influencia de su madre Isobel que era atea convencida y miembro, en los años treinta, del Partido comunista inglés; su tetraplejia, y haber dejado de participar hace muchos años —nació en 1942— en los medios investigadores físicos para dedicarse a la divulgación con bastante éxito.

Su teoría del Universo comienza en la no aceptación irrevocable de la no existencia de Dios Creador del Universo. Entre 1965 y 1970 colabora con Roger Penrose y George Ellis utilizando los teoremas de la singularidad. Una de las conclusiones que se deriva de sus trabajos es que aceptando la validez de las ecuaciones de la relatividad general de Einstein, algunas de las soluciones cosmológicas a dichas ecuaciones contienen implícita una singularidad espacio-temporal, algo así como un volumen infinitamente pequeño y una densidad infinitamente grande.





Muchos científicos y otros pensadores concluyeron que la teoría del Big Bang acercaba a la aceptación de un Dios Creador, aunque el método científico no fuese apto para decir sí o no. La lista sería larga. Pero Hawking no quiere aceptar a Dios y en 1983 junto a James Hartle intenta crear una cosmología cuántica combinando la teoría de la relatividad general de Einstein con la mecánica cuántica surgida de los trabajos de Planck. Afirman que el universo pudo surgir de una fluctuación del vacío mediante un proceso de tunelización cuántica cruzando la barrera de la no existencia a la de la existencia.

Su teoría más querida en este sentido es la de lo que ocurre en el "tiempo de los dragones", es decir desde el instante cero hasta el tiempo de Planck 10 a la menos 48 segundos (un segundo partido por 1 seguido de 48 ceros, poco pero algo). Hay que decir que a partir de ese instante temporal se conoce con bastante exactitud las bases de la física que rigen los procesos que ocurren en el universo, por ejemplo el del desacoplo de las cuatro fuerzas (electrofuerte, electrodébil, electromagnética y gravitatoria), la expansión y consecuente enfriamiento con aparición de partículas, átomos, moléculas etc.

Hawking sostiene que en ese tiempo se da otra singularidad al no existir las leyes de la relatividad general, se da un fenómeno desconocido quizá la cuantización de la gravedad o M-theory. Entonces añaden un nuevo concepto, el del espacio y el tiempo imaginarios y operan matemáticamente con ellos como si fuesen reales. En su construcción el tiempo asume funciones semejantes a las del espacio, ninguno de los dos tiene límites o contornos formando un espacio-tiempo cuadrimensional, algo finito, pero sin límites; aunque decir algo es un atrevimiento pues tendría entidad.

Como ese espacio tiempo cuadrimensional no presenta ningún punto singular, ninguna singularidad, quiere decir que está autocontenido, no hay principio ni comienzo. El comienzo del universo en el Big Bang estaría determinado por el estado del universo en el tiempo imaginario. Al carecer de límites, el universo sería un sistema completamente autocontenido que no estaría determinado por nada del universo físico que observamos, y su comienzo en el Big Bang dependería de su situación en el tiempo imaginario.

Al aplicar al entero universo una función ondulatoria cósmica, similar a la que la mecánica cuántica aplica a las partículas elementales, la distinción usual entre futuro y pasado dejaría de funcionar en el universo inicial. El universo comenzaría en un punto único, que no sería una singularidad como la del Big Bang, sino un punto ordinario en el espacio-tiempo.

A partir de ese punto, el universo se habría ido expandiendo suavemente, tomando prestada la energía del campo gravitatorio para crear materia. El resultado de este aumento progresivo de expansión y del préstamo de energía sería la inflación cósmica que, eventualmente, se habría ido moderando, desde el comienzo hasta el estado actual. Las irregularidades en el fondo cósmico de microondas, la radiación reliquia remanente de la bola de fuego del Big Bang, observadas por el satélite COBE, coinciden exactamente, según Hawking, con las predicciones teóricas de su hipótesis del no límite.




Hawking concluye en su "breve historia del tiempo" que Dios sería un ser impersonal, ahora parece que ha dado el salto a negar incluso ese Dios no personal a pesar de las múltiples críticas a su teoría desde la misma física y las matemáticas, además del pensamiento filosófico. La Real Academia sueca no le concedió el Nobel, que sí concedió a los descubridores de la radiación remanente, porque carece de comprobación experimental.


Podría decirse que igual ocurrió con Einstein y que la bomba atómica fue su comprobación, pero con Hawking no ocurre igual. Sirva un texto de Stanley Jaki para delimitar su teoría: «La mejor manera de desenmascarar el pensamiento de los científicos sin fe es mostrar cómo la base de su pensamiento no se puede probar científicamente. De manera injustificada abandonan el campo de sus propias disciplinas científicas y hacen deducciones filosóficas a priori en contra de las creencias cristianas... Es un principio de la ciencia que cualquier proposición científica ha de ser verificada mediante análisis cuantitativo. Cuando Stephen Hawking afirma que los orígenes del universo prueban que Dios no existe, esta proposición no puede ser probada científicamente... El que uno sea científico no quiere decir que cualquier afirmación que haga tenga que ser correcta. ¿Qué puede decir la ciencia sobre la Creación? La respuesta es nada. Los científicos no pueden observar nada».

LA HOJA DE NIGGLE: Un relato de J.R.R. Tolkien

Por Elena Liria

De Hoja de Niggle se dice que es parte de lo que Tolkien llamó el Árbol de los Relatos, de follaje innumerable, en el que cada hoja es todas las hojas. Y sobre todo, que es "una inspirada ejemplificación de una de las ideas fundamentales de Tolkien, la necesidad de que la obra de arte tenga 'la consistencia interior de la realidad'". Pero yo creo que, por sobre todo, Hoja de Niggle es un bellísimo cuento acerca de la esperanza.

Aunque publicado en 1964, fue escrito en 1939 en la pausa que siguió a la redacción de los primeros nueve capítulos de El Señor de los Anillos, y relata la vida y muerte de un artista. De él Tolkien dijo: «...se parece tan poco a ninguna otra historia que haya nunca escrito o empezado, que me asombraría que pudiera combinar con ellas». Y, aunque efectivamente, Hoja de Niggle es una excepción en la obra de Tolkien desde muy diferentes puntos de vista, es también el más fiel espejo de esa obra.


Es una excepción porque no hay escrituras y más reescrituras de la historia: «Desperté una mañana (…) con esa extraña obra prácticamente acabada en la cabeza. Sólo me llevó algunas horas apuntarla y copiarla luego.»

Tampoco aparecen elfos, ni hobbits; nada sobre el universo alrededor de la Tierra Media; nada acerca del ennoblecimiento heroico; ni sobre los Días Antiguos, ni melancolía por un pasado glorioso perdido para siempre.

No, ésta es, sin más, la historia de un artista sencillo al que le gusta pintar hojas... y termina vislumbrando y apuntando todo un paisaje alrededor de esa hoja.

Y es un espejo porque también Tolkien, que se definía a sí mismo como un hombre sencillo que disfrutaba inventando lenguas, y acabó "subcreando" todo un mundo en el que estas pudieran haber nacido y evolucionado –Ëa y, sobre todo, la Tierra Media–, plasma en Hoja de Niggle su pensamiento sobre su propia obra subcreativa y su concepción sobre la subcreación en vida, y sobre la realidad que tiene dicha subcreación en el estado después de la muerte; pero no la hace parte de esa subcreación.

Ya desde la primera vez que se lee el relato, uno no puede evitar la identificación entre autor y protagonista. Ambos se sienten absorbidos por la dedicación a una obra artística, preocupados por el miedo a no acabarla, y continuamente interrumpidos en su labor por la imperiosa necesidad de las ineludibles labores cotidianas. Estas "incomprensivas" obligaciones, que constantemente importunan al artista en su trabajo, un trabajo que para ellas carece de interés e importancia, (y que en el caso de Tolkien están disipadas en un conglomerado de deberes académicos, intercambio epistolar con admiradores de su obra y otros menesteres menores) tienen para Niggle el nombre propio de su vecino, el Sr. Parish.


Tolkien dice aún: « (...) esa historia fue lo único que hice en mi vida que no me costara en absoluto ningún esfuerzo». En cierto modo la Hoja de Niggle es así la hoja de Tolkien. Pero yo diría que lo es más porque si la Hoja pintada por Niggle era sutil, delicada, llena de matices... sutil y llena de matices está la literatura que el profesor de Oxford nos ha legado, aunque el inmenso paisaje apuntado, como el de Niggle, no esté completo. ¿Podremos con nuestras aportaciones equipararnos finalmente al Sr. Parish?. Quizá. Él esperaba que otros rellenaran los huecos, como manifestó en más de una ocasión. Finalmente, también es su hoja porque la poética exquisita con que Tolkien lo elabora conforma un relato tan delicioso como maravillosa es la hoja imaginada.

En español, este relato puede encontrarse en dos volúmenes diferentes: uno que agrupa Egidio, el granjero de Ham, el propio Hoja de Niggle y El herrero de Wootton Mayor; y otro titulado Árbol y Hoja, en el que se incluyen, además del que nos atañe, un ensayo sobre los cuentos de hadas y el poema Mitopoeia. Ambos rondan los 10 euros.

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LA SORPRESA DE "LE MONDE": Des hommes et des dieux

El diario francés Le Monde muestra una gran sorpresa al constatar el triunfo de taquilla de una película que trata de siete monjes franceses. No le falta razón al diario parisino, pues en "Des hommes et des dieux", de Xavier Beauvois, no revientan helicópteros ni se incendian gasolineras...


Es una película lenta, con pausas, narrada en forma sencilla, sobre los siete monjes asesinados en Algeria en 1996. No se trata de la historia de la tragedia, sino de una reflexión sobre las razones que les llevaron a permanecer en el monasterio a pesar de las amenazas.

El diario informa de que la película fue distribuida en 256 cines de Francia. En la primera semana ocupó el primer puesto en el box office (468 mil espectadores), por encima de "Salt" o "Inception". Visto el éxito, en la segunda semana los cines fueron 424 (y los espectadores 481 mil).

Hoy los cines que ofrecen el film son 464. Aumentar tres veces el número de cines no es normal para una película de este tipo. Las perspectivas son muy alentadoras: después de haber triunfado en Cannes, el film será un buen candidato a los premios Cesar franceses y representará a Francia en los Oscar.

Pero ya se sabe que el éxito de crítica (Cannes) no garantiza el éxito de público. En este caso, parece que la clave está siendo —según Le Monde— el "público católico", que va poco al cine pero que se está movilizando en este caso.


 
En opinión de un eclesiástico citado por el periódico, «la película plantea preguntas críticas sobre el sentido de la vida, la fraternidad, las relaciones con el Islam. Creyentes y no creyentes se sienten interpelados por un film que tiene diversos niveles de lectura».


LA ROPA, SEGUNDA PIEL Y COMUNICADORA DE IDENTIDAD


"Mi abuelo y mi papá fueron comerciantes de ropa. Crecí entre ropas y rollos de telas. Seguramente eso de vivir en contacto en las telas ha sido determinante en mi vocación. Desde chiquita he hecho costura y me ha interesado el ámbito del vestido". De esa manera, Alejandra Mizrahi explica de dónde le viene la afición por la ropa. Sin embargo, lejos está de diseñar, coser o vender vestidos: ella ha emprendido el intrincado camino de la investigación a través del arte. "En un tiempo tenía una marca -’Angina Beatriz’- pero no podía producir masivamente porque me gustaban los pequeños retazos, no el rollo de tela-confiesa-. Me gusta hacer prendas para ejercer un pensamiento sobre ellas, para reflexionar sobre la indumentaria, el cuerpo y el contexto. Me preguntan qué se vende, y yo no vendo nada", afirma la artista.


"En la Facultad de Artes encontré un espacio para aglutinar diseño y arte. Empecé a hacer prendas donde vedaba alguna parte: cerraba el cuello y las mangas", recuerda la artista, que acaba de presentar en el Virla la muestra "Urdimbre/trama", en la que sintetiza lo que siempre le interesó de la indumentaria: utilizarla como medio de expresión para sus obras.

Cursó diseño en la escuela de Piazza y, en busca de un marco conceptual para la práctica, en Barcelona desarrolló un máster sobre la indumentaria como construcción de identidad. Allí se relacionó con otros artistas contemporáneos que trabajan con indumentaria en arte contemporáneo. En este momento está haciendo la tesis doctora, donde estudia el género de la performance relacionado con la indumentaria.

Moda, diseño y arte

La moda como fenómeno sociológico o de mercado no es materia de estudio de Mizrahi, y explica por qué. "Hay mucho estudio de la moda desde la sociología o del vestido desde la antropología. Pero desde el arte y la estética hay un vacío que me interesa profundizar", define, y reflexiona que el auge del diseño se debe a que se busca sobre todo, generar un lenguaje propio del lugar donde se vive. "Los diseñadores importantes son los que logran eso, no los que copian diseños", sentencia.

En el NOA

Mizrahi observa que en el norte argentino hay una fuerte influencia de lo autóctono en el diseño, "y tiene que haberla -reconoce- pero también hay artistas más autónomos que trabajan investigando, por ejemplo, el interior del ser, y se despegan del paisaje o las raíces de la tierra".

Comunicar con el atuendo

"Según cómo se viste una persona comunica algo, dice sobre su procedencia o da datos sobre su identidad. Esto tiene una tradición desde la semiótica (Burt, Eco, etcétera). Yo agrego el lenguaje performativo porque me parece que no sólo decimos cosas cuando no vestimos sino que las hacemos, lo que tiene una implicancia real en la vida cotidiana", afirma Mizrahi, y explica que performance artística es un género que surge en los años 70 en el que el artista trabaja con su cuerpo y con elementos de la realidad en tiempo y espacio, conformando una presentación irrepetible.

Un asunto personal

Por último, Mizrahi hace hincapié en que no estudia cómo se viste ’la gente’ sino cómo se viste ’uno’; qué hace elegir una ropa u otra; cómo la persona se inscribe estéticamente en el medio y se presenta ante los demás a partir de la indumentaria. "La ropa es la segunda piel, la piel que ’yo’ elijo para mostrarme de una determinada manera. En cambio, en el arte se pueden usar colores o texturas determinados para cargar simbólicamente el objeto-vestido para generar un discurso. Ahí está el paradigma del arte".

REMAR CONTRA CORRIENTE: William Wilberforce


William Wilberforce era un estudiante en la Universidad de Cambridge que procedía de una familia acomodada de Yorkshire. Desde muy joven demostró unas brillantes dotes como orador, hasta el punto de que fue nombrado miembro del parlamento británico a los 21 años. Su disoluto estilo de vida cambió completamente cuando, un tiempo después, se convirtió a la fe cristiana y comenzó a interesarse por la reforma social, en particular por la mejora de las condiciones laborales en las fábricas de Gran Bretaña.

Conoció por entonces a Thomas Clarkson y, gracias a él, se interesó también de modo especial por el siniestro negocio de la trata de esclavos, una lacra que afectaba por entonces a todo el mundo occidental, y en particular al Imperio Británico. Ambos amigos iniciaron intensas campañas para que se pusiera fin al comercio de buques que transportaban en terribles condiciones a millares de esclavos negros desde África hasta las Indias Occidentales. En aquellos barcos viajaban como simples mercancías y, a su llegada a los mercados occidentales, eran vendidos para trabajar en las fábricas y plantaciones, careciendo de todo derecho.

Desde su escaño en el Parlamento Británico, Wilberforce tuvo la audacia y la constancia de liderar una larga y difícil batalla en contra de las leyes británicas que amparaban la esclavitud, aun sabiendo que la mayoría de los parlamentarios tenían importantes intereses económicos personales en muchos negocios que dependían de la mano de obra procedente de ese comercio que, lamentablemente, además de muy lucrativo, era un importante pilar de la economía de la época.

En 1791, Wilberforce propuso a la Cámara de los Comunes su primer proyecto de ley para abolir el comercio de esclavos. La propuesta fue rechazada con toda rotundidad, pero él no se arredró. Siguió defendiendo enérgicamente su propuesta, que todos consideraban una osadía intolerable, hasta que finalmente, en el año 1807, su proyecto de ley fue aprobado por el Parlamento Británico y la trata de esclavos fue abolida.

Habían sido 16 años de lucha incesante, en los que sufrió innumerables ataques y contratiempos. Además, el gran avance que supuso esa nueva ley, no liberó todavía a quienes entonces eran esclavos. Tuvieron que transcurrir aún 26 años más, hasta que, en 1833, se aprobó un acta para dar la libertad a todos los esclavos en el Imperio Británico. Concluida esa batalla a la que Wilberforce había dedicado 42 años de su vida y gran parte de sus energías, falleció pocas semanas después y fue enterrado con todos los honores en la Abadía de Westminster.


La película “Amazing Grace” ha recogido de forma brillante lo que fue su vida, un remar contra corriente, luchando contra algo que por entonces se consideraba normal e inevitable. Tuvo que resistir los ataques de quienes le veían como un inoportuno, como un personaje extemporáneo que venía a perturbar sus adormiladas conciencias y a arruinar sus pujantes negocios. Pero, por fortuna, su constancia superó lo políticamente correcto y rompió unas barreras que por entonces se pensaba que durarían siglos.

Ioan Gruffudd interpreta a Willian Wilberforce en "Amazing Grace"

Cada época se caracteriza tanto por sus intuiciones como por sus ofuscaciones. La historia muestra cómo pueblos enteros han permanecido durante períodos muy largos sumidos en errores sorprendentes. Y muestra también cómo han sido personas singulares las que, con su coraje y su entrega, han logrado despertar a sociedades que asistían amodorradas a espectáculos bochornosos.

Es indudable que, en esto, nuestra época no es distinta a las anteriores, y que hoy dependemos igualmente de que surjan esas personas que tengan la valentía de decir que no se puede matar al no nacido, que los embriones no son un material de laboratorio o de comercio, que los enfermos terminales tienen una dignidad, o que no se pueden imponer políticas que degradan la dignidad de la familia o de la escuela. Por fortuna, remar contra corriente es algo que está dentro del ser humano, y una de sus principales fortalezas y garantías de su dignidad, que le permiten salir de los escollos y revueltas del transcurrir de su historia.