domingo, mayo 10, 2009

TOLERANCIA Y AMBIENTE MORAL


Todo hombre ama la libertad;quien es justo la pide para todosy quien es injusto solamente para sí.
Ludwing Börne

El descrédito de la seriedad Vivimos quizá una época histórica en la que hemos visto cómo grandes utopías han quebrado. Ahora, se mantiene vigente más bien –como señala José Antonio Marina– una utopía sin pretensiones, que había permanecido latente, oscurecida por la prepotencia de las demás.

El hombre de hoy se siente cómodo en un ambiente poco agresivo, tolerante, en el que los individuos, más liberados de la influencia de los demás, se disponen a probarlo todo. Se ha abolido lo trágico y se navega con soltura en una mentalidad divertida, no comprometida, devaluadora de lo real.

El siglo XX, que ha sido, posiblemente, el más sangriento y trágico de la historia, justifica el descrédito de la seriedad, porque en el origen de esas grandes tragedias aparece siempre alguien que se tomó algo demasiado en serio, fuese la raza, la nación, el partido o el sistema.

La sociedad desconfía, con razón, de todo fanatismo. Hay un valor máximo, que es la libertad, y el resto son procedimientos para conseguirla. Le cuesta admitir cualquier afirmación sostenida con vigor. Cualquier norma excesivamente definida le asusta. Prefiere el vagabundeo incierto, el buen humor. Y odia los tonos regañones o gruñones. Es como si una consigna tácita nos ordenara no tomar nada demasiado en serio, ni siquiera a nosotros mismos.

Es cierto que hay que reconocer grandes conquistas a esta mentalidad que acabamos de describir. Entre otras cosas, haber barrido a toda una fauna de personajes autoritarios, todos bastante ridículos y prepotentes.

Ahora puede decirse que, por fortuna, el autoritarismo ha quedado muy devaluado. Es preciso reconocerlo y celebrarlo.

Sin embargo, la actitud de levedad con que algunos han reaccionado frente al antiguo autoritarismo, trae consigo frutos muy diversos: pretende fortalecer la personalidad, pero acaba, sin embargo, propugnando una personalidad débil y diluida; en vez de exaltar la creatividad, que es lo que pretendía, engendra un sujeto errático y pasivo. No puede olvidarse que:

La huida de la realidad convierte al hombre en simple espectador de su vida.

Y cuando se pretende eludir el compromiso, se elude la realidad, porque la vida está llena de compromisos: compromisos en el plano familiar, en el profesional, en el social, en el afectivo, en el jurídico y en muchos más. La vida es optar y adquirir vínculos. Quien pretenda almacenar intacta su capacidad de optar, no es libre: es un prisionero de su indecisión.
Saint-Exupéry decía que la valía de una persona puede medirse por el número y calidad de sus vínculos. Por eso, aunque todo compromiso en algún momento de la vida resulta costoso y difícil de llevar, perder el miedo al compromiso es el único modo de evitar que sea la indecisión quien acabe por comprometernos. Quien jamás ha sentido el tirón que supone la libertad de atarse, no intuye siquiera la profunda naturaleza de la libertad.

Marco Aurelio –que además de un gran emperador fue un gran escritor y gran maestro– decía que la persona está constituida por los valores en los que cree, que imprimen en su rostro la huella de su nobleza o de su vulgaridad. Aseguraba que el alma se tiñe de las imágenes que en ella se forman, y que por ello:

El valor de cada cual está en estrecha relación con el valor de las cosas a las que ha dado importancia.

Es tal vez la intuición más fulminante de la esencia de un hombre, la clave para leer su historia y su naturaleza. Somos lo que creemos. Lo que albergamos en nuestra mente nos marca de manera indeleble. Se imprime en nuestras facciones y en nuestros gestos. Se convierte en nuestra manera de ser.

CARTA DE LOS JÓVENES AFRICANOS DEL CONGRESO UNIV AL PAPA


De www.almudi.org
jueves, 09 de abril de 2009
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“Gracias por exigirnos. En su exigencia, Santo Padre, vemos cuánto nos estima y cuánto confía en nosotros”. Participantes en el Foro UNIV procedentes de 11 países africanos han entregado una carta al Papa. Éste es su contenido:
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Santo Padre,

En nombre de los jóvenes africanos, le agradecemos de todo corazón su reciente viaje a Angola y Camerún, y en particular las palabras que nos dirigió en el Estadio Dos Coqueiros de Luanda. Gracias por la comprensión que ha mostrado con las expectativas, las alegrías, los temores y los sufrimientos de nuestro continente.

Gracias por la valentía y la claridad con que se ha convertido en portavoz de África, también ante los países ricos, reunidos hace unos días en Europa, en Londres. En las semanas siguientes a su viaje, sus palabras sobre la necesidad de la ética pública se han convertido en un punto de referencia en la vida social de nuestros países.

A veces, cuando los africanos leemos en los periódicos del llamado “Norte del mundo”, nos sentimos mal comprendidos, infravalorados, incluso utilizados interesadamente por parte de unos pocos. En cambio, al decirnos que África es “el continente de la esperanza”, Su Santidad ha mostrado que confía en nosotros y nos ha traído un mensaje de ánimo.

Gracias también, Santo Padre, por las palabras exigentes que nos ha dirigido, y por su invitación a empeñarnos personalmente en la educación, en el servicio a los demás y en la lucha contra la corrupción. En esta exigencia vemos también la estima y el respeto del Papa hacia nosotros. No olvidamos que nos ha dicho que el camino para transformar nuestro continente comienza por la renovación de nuestros corazones.

Gracias por haber querido estar con nosotros, por escucharnos, por indicarnos un camino y por haber agitado nuestras conciencias. En nombre de todos los universitarios y todos los jóvenes africanos, queremos decir al Papa que pondremos todas nuestras fuerzas al servicio de África, para transformarla con paciencia y constancia, trabajando para las generaciones futuras.

Para mantener este compromiso, contamos con la oración y la confianza del Santo Padre.

- Serge y Cyrille Futcha (en nombre de los participantes de Camerún)
- Marie-Louse Thiaw (en nombre de los participantes del Senegal)
- Supriano Dembe (en nombre de los participantes de Angola)
- Busisiew Fortunate Letsoto (en nombre de los participantes de Sudáfrica)
- Mark Muhoro (en nombre de los participantes de Kenia)
- Sompto Chukwuemeka (en nombre de los participantes de Nigeria)
- Janvier Mahougnon Gbenou (en nombre de los participantes de Benin)
- Clementine Kiodi (en nombre de los participantes de Congo)
- Alex Mbonimpa (en nombre de los participantes de Uganda)
- Aimee Adjou (en nombre de los participantes de Costa de Marfil)
- Brenda Garriga (en nombre de los participantes de Guinea Ecuatorial).

jueves, mayo 07, 2009

CURSO DE LIDERAZGO UNIVERSITARIO


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La competitividad globalizada exige desarrollar una serie de competencias, más allá de los conocimientos. En la selección de personal, las características más valoradas para contratar a un candidato son la personalidad, la titulación y las competencias profesionales. Y entre éstas no bastan los conocimientos: se exige también el arte de comunicarse, de ser capaz de entablar relaciones de empatía y ser coherente con los valores éticos fundamentales.
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Por estas razones el Centro Cultural Ausangate ha diseñado un Curso-Taller para estudiantes universitarias que quieran desarrollar hábitos de liderazgo y potenciar su personalidad femenina, del 22 de mayo al 20 de junio. Las sesiones serán los viernes de 7:00 a 8:30 pm y los sábados de 4:00 a 5:30 pm, en nuestro auditorio y estarán dirigdas por profesionales de alto prestigio en las áreas en que se desempeñan. La inversión total es de S/. 120.00 que incluye certificado para las personas que asistan a todas las sesiones.
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Los temas a tratar son:

Liderazgo y competitividad: algunas claves para el éxito profesional.
Empatía y relaciones humanas: el arte de la comunicación.
La autoestima y los sentimientos: cómo formar una personalidad líder.
Saber estar. Protocolo y reglas básicas en las relaciones humanas.

Los requisitos para poder acceder al curso son:

Ser universitaria.
Aprobar una entrevista personal.
Las vacantes son limitadas, te animamos a inscribirte y a invitar a tus amigas.

Si necesitas folletos de difusión puedes acercarte al Centro Cultural a pedirlos o escribir al correo del blog.

lunes, abril 20, 2009

LIBROS: EL CORAZÓN

Título: EL CORAZÓN (Über das Herz)
Autor: HILDEBRAND, Dietrich von
Año: 1996
Público: General
Editorial: Palabra, Madrid 199
Materia: Antropología
Páginas: 224

El autor rescata el valor de la afectividad en la vida del ser humano. Demuestra, mediante ricos y penetrantes análisis psicológicos la importancia vital y filosófica del corazón. En la segunda y tercera parte de la obra, aplica estas nociones a la comprensión de la devoción cristiana al Sagrado Corazón y a la transformación del corazón cristiano. "El corazón" es una lectura atractiva, sugerente y necesaria para todos los interesados en conocer en profundidad el papel de los sentimientos.

Sobre el autor:


Filósofo y teólogo alemán nacido en Florencia en 1889. Estudió en Munich y en Gotinga alternando con E. Husserl y A. Reinach; también contó con la influencia y la amistad de M. Scheler. Obtuvo el título de Doctor en Filosofía en 1912 enseñando en la Universidad de Munich desde 1918 a 1933; en 1914 se convierte al catolicismo.

En "Alma de León", su esposa Alice relata su biografía desde la infancia hasta los años cuarenta cuando, después de un largo periplo, consigue escapar de Europa y exiliarse en EE.UU. Toda la época relatada es anterior a su matrimonio y está reconstruida con ayuda de un escrito que el propio Dietrich elaboró para ella. Cuenta la época de universidad (su amistad con Max Scheler), sus comienzos como profesor, su conversión al catolicismo y su cruzada contra el Nacional Socialismo, que le llevaron a ser perseguido.

AFECTIVIDAD: LA AUTO-ESTIMA Y EL AMOR

De: Sheila Morataya-Fleishman (www.encuentra.com)

No vivas confundida y angustiada por el futuro de esa relación que no llega, humana y espiritualmente existen respuestas para vivir con paz y alegría.

Hace algunos años en alguno de mis seminarios conocí a una chica muy atractiva, inteligente y con un puesto ejecutivo muy bueno. Se me acercó luego de una charla de auto-estima para pedirme consejo sobre cómo manejar su relación amorosa con el muchacho del que estaba enamorada.

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Una situación muy común
Era una situación “muy común”, parecida tal vez a la tuya o la de alguien que conoces. El galán le llamaba una vez cada dos meses. Salían, se daba el encuentro romántico y todo parecía que por fin su relación marcharía sobre ruedas. Tristemente, una vez más, el desaparecía y ella se quedaba con el corazón hecho pedazos y sintiéndose culpable por no haber sabido darse su lugar.

Todos los días esperaba en vano su llamada y se juraba a sí misma que la próxima vez que llamara lo pondría en su sitio y cortaría de raíz esa relación que no la llevaba a nada bueno. El muchacho volvía dos meses más tarde a llamar, y ella como mujer enamorada que es incapaz de controlarse y se valora poco, volvía a caer entre sus brazos ¿te suena a exageración?

Lamentablemente como el caso de la chica anterior hay miles de miles. Y se encuentran en todos los niveles. Son mujeres de la clase alta y media, estudiantes destacadas y profesionales con maestría. Su auto-estima en el campo académico esta muy buen puesta, pero a nivel personal, íntimo, su auto-estima (la relación afectiva y ordenada hacia ti misma) es un desastre, en vez de esperar por el hombre que verdaderamente aprecie el valor que tienes como mujer, te vas conformando con migajas.

Dios conoce tu necesidad de Amor
Si estas pasando por una situación así, es importante que “despiertes” a ti misma y pongas “orden” interior en tu mundo. Hay en cada mujer una necesidad profunda de amor. Una exigencia interior de ser amada y sentirse amada, pero muchas veces, si no aprendes a controlar la afectividad, o sea, el modo en que eres afectada interiormente por las circunstancias que se producen en tu alrededor (según el psiquiatra Enrique Rojas), caerás casi sin percibirlo en una disminución de tu dignidad como mujer. ¿Cuándo? En el momento en que aceptas relaciones amorosas que no contribuyen a tu crecimiento como mujer, sino más bien te disminuyen y te llenan de angustia.

Aunque en su origen los sentimientos son irracionales, pueden ser armonizados con la razón y la voluntad, se trata de aprender a tener sentimientos adecuados a la realidad. En muchos casos, puede ser que aceptes una relación “circunstancial”, debido a tu propia inmadurez y poca seguridad en saber qué es lo que verdaderamente quieres. Estoy de acuerdo con que acudas a un psicólogo para que te ayude a entender el concepto de auto-estima humana, pero más importante que los consejos emocionales que te puedan dar, es importante que analices cómo esta la fe en tu vida. Porque la fe es el “asiento” desde donde emerge la mujer madura, cauta, sabia y consciente de su enorme dignidad como hija de Dios. La fe es el fundamento que da madurez a la personalidad.

Respóndete a ti misma estas preguntas: ¿Quién es Dios para mí? ¿Me siento realmente amada por Él como una Hija? ¿Qué lugar ocupa en mi vida? ¿Cómo alimento mi relación con Él? Es decir ¿tengo una vida de oración para poder entender el sentido de mi vida y todo lo que me pasa?

En Segundo lugar, luego de haber reflexionado las preguntas anteriores, analiza lo siguiente: “No hay nada que llene más el corazón de una mujer que la filiación amorosa que se decida a tener con Cristo”. Si estas aferrada a un amor humano, esto será muy difícil de entender, pero si tratas de interiorizarlo y vivirlo, entonces amiga, no necesitarás más ir al psicólogo, ni estarás confundida y angustiada por el futuro de esa relación que no llega, porque Cristo irá llenando esa necesidad de amor que tu corazón tiene, y además, sanará para siempre tu auto-estima (el amor ordenado por uno mismo y la conciencia de tu enorme valor). No sé como explicártelo, pero no sabes de lo que te pierdes si no te enamoras de Él con locura antes que de alguna criatura humana.


Por último:
- Si estás en una relación en la que te llevan y hacen contigo lo que quieren, desde el punto de vista psicológico necesitas trabajar en tu auto-estima, entendiendo lo que es y la forma en que le ayuda a tu personalidad; desde el punto de vista cristiano, no eres totalmente consciente de lo valiosa que eres por ser una Hija de Dios.

-Si tienes que estar rogando constantemente por un poco de amor, desde el punto de vista psicológico hay una necesidad de fortalecer tu auto-estima identificando la raíz del problema; desde el punto de vista cristiano, no te has rendido por completo al amor de Dios.

- Si hay angustia, impaciencia y desesperación por encontrar una pareja, tienes mucha inseguridad y poca fe en tus posibilidades como compañera; como cristiana debes analizar que si no te abandonas a la voluntad de Dios y esperas, no tendrás paz y alegría.

Más que auto-estima, Sacramentos
“Los sacramentos los necesitamos como la luz, la respiración, como el circular de la sangre, como la luz, para apreciar en cualquier instante lo que el Señor quiere de nosotros.”-Es Cristo que pasa, Escrivá de Balaguer, pág. 181

La auto-estima hoy en día es importante para crear y desarrollar el proyecto de vida, para conducirla y no dejar que otros lo hagan, pero no olvides, que esto únicamente es una fortaleza humana que emerge desde las propias fuerzas psicológicas. Esta bien utilizarla, pero recuerda amiga, nada hay más poderoso que el poder desafiante del espíritu humano.

Acércate un poco más al sacramento de la penitencia y la Eucaristía, y verás cómo con la ayuda de la Gracia serás una mujer nueva que se ama y acepta como es y por lo tanto, se valora no permitiendo migajas de nadie, sino más bien esperando el momento sagrado de la Alianza con ese que desde la Eternidad ha sido elegido como tu compañero camino al cielo.

sábado, abril 18, 2009

RELACIONES INTERPERSONALES. INTELIGENCIA EMOCIONAL PRACTICA



En este artículo (y quizás en algún otro) hablaré de un aspecto de vital importancia para todos nosotros. Algo que siempre me recordaba mi abuelo que en paz descanse y que no se aprende desgraciadamente en la escuela. Cómo tratar a la gente, cómo relacionarse con los demás, en definitiva, la consabida inteligencia emocional llevada a la práctica.
Es curioso, ¿cuándo en nuestra vida nos enseñaron cual era la mejor manera, la idónea, la más efectiva para relacionarse con los demás? quizás nuestros padres nos enseñaron algo de "modales" o de "buena educación", sin embargo, el estudio de las relaciones sociales es una ciencia, hay algo de técnica, de talento, de arte, de magia... y no hay curso CCC que lo imparta. En cierta manera, los hombres somos un poco robots: damos - muchas veces - la misma respuesta a un mismo estímulo. Un grito nos asusta, una palmada en la espalda nos reconforta, un insulto nos ofende, un llanto nos conmueve etc.

Este texto pretende en la medida de sus posibilidades darnos unas pistas, unas ayudas para mejorar drásticamente la convivencia con los demás a nuestro favor. Empecemos.

Primer secreto:

Sigmund Freud, uno de los más distinguidos psicólogos del siglo XX, -quizás también uno de los más grandes charlatanes de todos os tiempos ya que no curo nunca a nadie, que se sepa- dijo que los dos impulsos fundamentales en el ser humano era: "el deseo sexual" y el "deseo de ser importante". Es decir, el 80% de nuestras actividades cotidianas participan de uno de estos dos impulsos. Bien, aquí nos centraremos en el segundo. Es clave. Ya que el principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado. Ningún alimento necesita más la gente que el alimento para su propia estima. No estoy hablando de adular fálsamente a diestro y siniestro, ni de dispensar elogios baratos, sino de mostrar sincero aprecio por los demás. Evidentemente, esto parece no ser fácil, porque si lo que debiéramos hacer fuera sólo emplear la adulación, el mundo entero aprendería en seguida y todos seríamos peritos en relaciones humanas. No se trata de eso.

Cuando no estamos dedicados a pensar acerca de algún problema específico, solemos pasar el 95% de nuestro tiempo pensando en nostros mismos. Pero si dejamos de hacerlo por un rato y comenzamos a pensar en las buenas cualidades del prójimo, no tendremos que recurrir a la adulación, tan barata y tan falsa que se la conoce apenas sale de los labios. Emerson dijo: "Todos los hombres que conozco son superiores a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de ellos". Y se debe añadir: y además hay que hacérselo saber. Como dijo cien mil veces mil mi abuelo: "Hay que ser caluroso en la aprobación y abundante en el elogio".

Segundo secreto:

¿Cuál es la única forma de que alguien haga algo por nosotros? sí, piensen, sólo hay una. La única forma de que alguien quiera hacer algo por nosotros es que quiera hacerlo. Perogrullo se estará revolviendo en su tumba después de esta frase, pero es que es acojonantemente cierta y curiosa. Por supuesto si apuntamos con una pistola calibre 8 milímetros a la cabeza de nuestro interlocutor y le solicitamos que haga algo, muy posiblemente acceda a ello, pero no olvide que aún así fue porque él y sólo él accedió a hacerlo. ¿No sería mucho mejor que encontrásemos la manera de que quisiese hacernos ese favor y que se sintiese bien por ello? existe.
Desgraciadamente, nadie quiere hacer nada por nadie. Nadie son muy pocos, cierto, pero en general se puede decir que la gente mira sobre todo por sí misma, se las trae más o menos al pairo lo que tú quieras, pretendas o te apetezca. ¿Cuál es la palabra más dicha en una conversación telefónica habitual? "YO". Ésta es una de las razones por las que nos encontramos vendedores fracasados: No venden porque sólo piensan en lo que ellos quieren (en vender y en recibir una buena paga a cambio). No comprenden que ni usted ni yo queremos comprar nada. Lo que nos interesa es resolver nuestros problemas. Y en la medida en que la gente nos sirva para cumplir nuestros deseos, le haremos caso. Por ello, por su beneficio personal, tenga tendencia a pensar siempre según el punto de vista del prójimo.

Tercer secreto:

SONRÍA. Sí, sonría sinceramente cuando se encuentre con alguien, cuando salude, cuando quede con amigos, a la cajera, al pescadero, en la oficina, al pedir la hora y el periódico, en su casa. Sobre todo a la gente que no conoce todavía. La sonrisa es, ni más ni menos, que nuestra mejor carta de presentación. Es la visa oro que abre muchas más puertas de las que nos parece. Sonriendo sincera y naturalmente le estamos mandando un mensaje directo al subconsciente de la otra persona, este es: estoy a gusto contigo, me agradas, me caes bien y simpático, me alegra haberte conocido. Como respuesta, la otra persona se volcará con nosotros, estará mucho más predispuesta a facilitarnos las cosas, a transigir.

Cuarto secreto:

Y otra adivinanza: ¿Cuál es la palabra que más le gusta escuchar a la gente? piense, es muy fácil. Su nombre. Podemos estar totalmente ajenos a una conversación, pero si por un casual se les ocurre mentar nuestro nombre, saltan todas las alarmas del subconsciente y automáticamente nos volvemos para saber qué se dijo. Por ello: haga el esfuerzo de memorizar los nombres de las personas que acaba de conocer. Decir "buenos días, qué tal?" al comenzar la mañana es muy educado por nuestra parte, pero si en vez de eso decimos: "buenos días Javier, qué tal estás?" se le iluminará la cara. Cuentan, que uno de los secretos que le llevó a Roosevelt a la Casa Blanca, fue su capacidad por recordar todos los nombres de la gente que iba conociendo. De tal manera, que uno de los limpiadores de suelos que trabajaba allí, todavía cuenta con emoción cómo cuando un día se encontró al Roosevelt por los pasillos, éste le saludó por su nombre.

Por José Ferrer

LIBERTAD Y FE: ¿SE COLOCAN EN EL MISMO PLANO DE LIBERTAD EL CREER Y EL NO CREER? (II parte)

Por Sofía Carrasco Balmaceda (colaboradora)
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Si Dios invita a todos y da a cada uno lo que necesita en cada momento para creer, es lógico preguntarse ¿por qué no todos creen? La respuesta sólo la puede dar la libertad. El modo de percibir los signos o sucesos en la vida de cada persona depende del uso que cada uno le dé a su libertad[1]. ¿Cómo se da esa intervención?, según se explica en "Revelación, fe y credibilidad" esa intervención tiene como tres momentos:

a. En el modo de experimentar en sí los signos: donde juegan un papel muy importante las disposiciones interiores de la persona. Experimentar los signos está al alcance de todos los hombres sin excepción. Cuando lo que se experimenta es algo relacionado con Dios, se requiere por parte de la persona una sensibilidad mayor, pues se trata de experiencias de orden espiritual. Quien conoce, quien vive la experiencia, es la persona completa. Su percepción será más o menos profunda dependiendo de sus disposiciones interiores. Obviamente a una persona que está acostumbrada a vivir hacia afuera, que se mueve principalmente por impulsos sensibles, le será muy difícil relacionar las cosas que vive con Dios, porque "no sabe vivir para adentro". Ciertamente es posible cambiar las disposiciones personales y Dios se sirve de muchas cosas para hacerlo, pero no cabe duda de que el hombre por su parte debe disponerse desarrollando en él unas disposiciones, por ejemplo virtudes, que le faciliten captar la acción de Dios en la historia y en su propia vida personal.

b. La libertad también juega una papel importante en la asimilación personal y progresiva de los signos. Quien comunica un signo (en este caso Dios) quiere comunicar algo, tiene un fin; y quien recibe el signo (el hombre) debe tener la disposición de aceptarlo y querer llegar a la intención del comunicador. En ambos —comunicador y receptor— debe darse una apertura. En el proceso de asimilación del significado del signo se pone en juego la libertad de la persona, que ha de mantener y desarrollar en ella las condiciones interiores que le faciliten entender el diálogo divino. La persona debe ir adecuando su propio código al código divino, si esta adecuación es constante, irá madurando en ella su capacidad de comprender a Dios y será capaz de reconocerle en sus signos, en su vida ordinaria[2].

c. Finalmente es tarea también de la libertad ir integrando los signos con otros elementos espirituales. Los sucesos que el hombre va experimentando en su propia vida o en la de quienes tiene cerca, en la historia, no permanecen aislados. Todas esas experiencias se relacionan dentro de la persona de modo que facilitan la compresión de las distintas experiencias espirituales. Así, los signos y las experiencias espirituales de la persona en la medida que se relacionan, pueden ayudarle entender —sin agotarlo— el misterio y así dar el paso de creer.

"...la fe cristiana se autopresenta como una comprensión de la realidad última y omnicomprehensiva. La argumentación acumulativa, desde esta perspectiva, trata de justificar esa pretensión, ofreciendo al interlocutor muchos motivos y muy variados, pero convergentes, de sus distintas —pero concretadas— explicaciones y decisiones de la realidad y de la existencia humana"[3].

Esa función acumulativa se da a varios niveles: hermenéutico, psicológico y racional[4]. Como ya se ha dicho la convergencia acumulativa no da un conocimiento acabado del misterio. De alguna manera da a la persona una experiencia mediata e indirecta de la realidad trascendente y misteriosa. Esta etapa requiere la intervención de la libertad porque lo que se presenta a la inteligencia no es plenamente evidente y por tanto necesita de la aquiescencia de la voluntad para ser considerado como verdadero.
De lo expuesto en las líneas anteriores se puede entrever que la credibilidad puede ir creciendo, si el hombre se va disponiendo adecuadamente y que este crecimiento depende además de la libertad. Crecer en credibilidad supone al mismo tiempo un progreso en la fe, implica mejorar el propio conocimiento de Dios; fe y credibilidad crecen juntas en la persona.

Queda claro pues, que "el acto de fe es un acto interior de respuesta a la revelación histórica de Dios en el que concurren inteligencia y voluntad, gracia y libertad"[5]. Resumiendo, se puede decir finalmente que el creer depende en última instancia de la libertad personal, ya que el otro componente necesario es la gracia que por parte de Dios no falta. Así, es la libertad quien:[6]


— Da el asentimiento al misterio: le compete a ella adherirse o no a la Palabra acogiendo la gracia de la fe que es don de Dios.
— Es ella la que reconoce a Dios en los signos de la fe.
— Y es tarea de la libertad el dejarse guiar y educar por los testimonios sobre la Palabra que nos ofrecen quienes están a nuestro alrededor


No puede perderse de vista que aunque hablamos de la libertad, en realidad estamos hablando de la persona entera, pues no existe la libertad en abstracto, sino personas libres. Por tanto podría decirse que creer o no creer depende de la persona libre. Es la persona quien libremente se va disponiendo interiormente para entender los signos que Dios le va facilitando y mediante la asimilación de esos signos se va poniendo en condiciones de entender el Signo que explica a todos los demás que es Cristo.

[1] Cfr. Ibidem pp. 576-587.
[2] Cfr. Ibidem p. 584.
[3] H.J. POTTMEYER, Segni e criteri della credibilità del cristianesimo, cit., pp.470-471.
[4] Cfr. OCÁRIZ, F., BLANCO, A.,"Revelación, fe y credibilidad",Ediciones Palabra, S.A., Madrid 1998, p. 586.
[5] Ibidem 593-594.
[6] Cfr. Ibidem p. 599.

jueves, marzo 12, 2009

MÚSICA: Enya en el concierto del Vaticano

Esto sucedió hace unos añitos en el aula Pablo VI del Vaticano.
Interpreta "Anywhere is".

LA SINFONÍA DE "EL SEÑOR DE LOS ANILLOS"

En la obra literaria de Tolkien -seamos o no fans de la Tierra Media- descubrimos a un genio.

En la obra cinematográfica basada en la novela, descubrimos a tres: Tolkien, Peter Jackson y Howard Shore.

Aquí unas muestras de la obra del músico compositor para la trilogía más premiada de la historia.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: The Breaking of the Fellow

Los temores de Frodo frente a un camino que ahora debía recorrer solo.